JORGE MOLINA SANHUEZA

"Cuando la prensa es libre, ello puede ser bueno o malo; pero, evidentemente, sin libertad, la prensa sólo puede ser mala". Albert Camus.

martes, septiembre 20, 2005

Recuerdos de la UPLA Parte II. El "MAS" (Lean esta historia porque está increíble y linkeen el título para leer otras en un estupendo blog)


Durante mi vida universitaria tuve la suerte de conocer a un movimiento sin parangón que me llenó de felicidad en esos 6 inolvidables años. Era el MAS (Movimiento Hacia el Socialismo). Conformaban un reducido grupo célula de no más de 10 militantes, de ideología trotskista, con vínculos con organizaciones similares de Argentina. Apasionados, idealistas, cabezas de pistola, furibundos y entusiastas. Sin duda eran mi grupo político favorito, no porque estuviese políticamente cercano a ellos ni mucho menos, sino porque eran realmente adorables, un objeto de culto, algo así como los Rene de la Vega de la política.

En aquellos años en que la democracia chilena se reinstalaba, y casi al unísono el desencanto con los partidos se hacía patente, el MAS representaba un anacronismo. Luchaban por la Revolución Trotskista, más aún, creían que la encabezarían. Una unión férrea entre los proletarios del Campo y la Ciudad, más los universitarios, incluidos -más encima- los de la UPLA. Mientras socialistas, PPD y DC, se iban “achanchando” con las ventajas de tener el sartén por el mango, y los comunistas comenzaban su irreversible proceso de decadencia post Muro de Berlín, los MAS funcionaban a pila cargada, pegando carteles con textos larguísimos y escritos a mano en toda la universidad, discurseando en el patio, poniendo pancartas, intentando casi infructuosamente reclutar, siempre en la acción, siempre trabajando.

Nunca me perdía los debates en que participaban, ya sea a nivel de elecciones de Centro de Alumnos de Historia o de Federación de Estudiantes. Mientras las listas de la Concertación y los comunistas prometían para todos fotocopias gratis, millones para crédito fiscal, bibliotecas como la de Alejandría donde jamás faltarían libros para estudiar, cine gratis, carretes espectaculares, más el típico “seamos consecuentes compañeros”, o sea, puras mentiras electoreras, los muchachos del MAS con sus atuendos franciscanos y sus rostros encendidos de cólera anti-sistémica invitaban a sumarse a la causa de transformar el mundo, tomar las armas, internarse en la Sierra, luchar contra el imperialismo.


El día que me hice famoso gracias al MAS

Uno de aquellos años se aproximaba la elección de Federación de Estudiantes. A ella se presentaron tres listas, la Concertación, el PC y el MAS. Dado que era un evento de carácter mayor, la universidad prestaba el Aula Magna. Con mi amigo Marcos -que solía acompañarme en mis aventuras- decidimos acudir temprano para tomar la primera fila y deleitarnos de primera mano con el furioso discurso de los trotskistas. La idea era escucharlos e irnos, para que oír a los demás, qué lata. Pero a nuestro pesar, en el sorteo quedaron últimos.

De esta forma, fuimos condenados a escuchar a las otras listas, en sus promesas pelotudas de siempre, matizadas con las típicas preguntas de palo blanco que a esta altura se me hacen muy graciosas: “Compañero, cómo piensan ustedes inspirados en el espíritu del socialismo mejorar sustancialmente el bienestar de nosotros los estudiantes”, que burdo era.

Pero finalmente llegó el turno del MAS, con el Marcos aprovechando la primera fila, pusimos nuestras piernas cruzadas sobre el escenario, y nos echamos hacia atrás como si el asiento fuera reclinable, nos faltaban solo unos paquetes de cabrita para disfrutar el Show. Uno a uno, los integrantes de la lista salían a ofrecer sus generosas palabras. Entre ellos, una chica colorina, pelo liso pegado a las mejillas, ojos azules, lentes casi poto botella, mas linda que fea, la jefa. Esta al comenzar su alocución se le transformaba la cara, tipo “El Exorcista”, mientras gritaba sus consignas, los ojos se le inyectaban en sangre y salían de sus órbitas, se ponía rojísima, daba la impresión que si en ese minuto tenia una daga nos desollaba a todos ahí mismo. Lo máximo.

“Compañeros, quiero decirles que no podemos ser indiferentes a la explotación capitalista. Debemos destruir ladrillo a ladrillo las murallas de este sistema infame. Ha llegado el momento de armarse, de ser un soldado de la causa, matar o morir por nuestros ideales” Casi me iba de orgasmo.

“Hoy vemos como el imperialismo norteamericano extiende sus tentáculos de hierro sobre el mundo. Hasta cuando vamos a aguantar. Hay que enfrentarlos sin descanso. No podemos permitir que sigan ocupando y matando al valeroso pueblo de Somalia – en aquella época los gringos habían invadido ese país africano- debemos expulsarlos de África, de América del mundo”. Y había más.

“Los estudiantes de la UPLA debemos organizarnos para emprender una lucha conjunta entre estudiantes, obreros y campesinos, que tomemos las riendas del destino de nuestro pueblo. Que aplastemos el liberalismo y convirtamos la propiedad privada en bienes de uso social. Debemos poner fin a las injusticias que hoy se nos antojan como normales. Debemos abolir los actuales programas de estudios que están elaborados en base a la ideología de la burguesía. Debemos convertir esta universidad en la universidad de la revolución y el pueblo”

Luego de aquella, expusieron sus puntos de vista otro par de integrantes de la lista, en la misma sintonía pero con menos méritos oratorios que la símil de Linda Blair. Terminada la exposición se abrió la ronda de preguntas, yo tenía mi manito levantada desde entes, estaba ansioso de dirigirme a mis ídolos. El Marcos me miró y se atacó de la risa, sabía que algo me tramaba, me preguntó que les iba a decir, se lo conté al oído, y más se río. Así, el destino me tocó en esa hora divina, la moderadora me miró a mi primero, y me cedió la palabra.

- “Mi nombre es Johny Shats estudiante de Historia y Geografía. Le quiero preguntar a la lista del MAS. Ustedes han planteado que no es posible que el imperialismo norteamericano se haga presente en Somalia estableciendo su política imperialista”, los pobres muchachos del MAS me miraban con atención y asentían. “Quisiera preguntarles al respecto si tienen ya diseñado los mapas y el plan militar para que puedan liberar ese país africano, y de qué forma los estudiantes de la UPLA que estamos interesados en enrolarnos con ustedes podemos sumarnos a la iniciativa”

El Aula Magna estaba repleta de estudiantes, deben haber sido unas dos mil personas al menos, todos riéndose a carcajadas, mi amigo Marcos se llegó a tirar al suelo. Mi ego subió a su nivel máximo, me sentí un artista.

- “Bien estúpida tu pregunta” respondió un mechón que integraba la lista.

Luego una chica también del MAS que era de un curso más abajo al mío en Historia y que nos caíamos bien explicó que estos temas parecían muy lejanos, pero no debían ser tomados a broma y bajó la tensión de una lista que comenzaba a mostrarme los dientes.

Al terminar el debate, en el patio todos me saludaban y felicitaban, el rumor llegó hasta los profesores que me pidieron hilarantes los detalles de la anécdota. Me creía una estrella.
Otros me advirtieron que tuviera cuidado que los tipos eran peligrosos. Sin embargo confié con certeza en que mi amiga del MAS me salvaría de cualquier propuesta de ajusticiarme, y no tuve mayor problema.


El Náufrago y los Atentados Explosivos en el Baño

El Náufrago era un compañero de carrera que recibía su apodo por ser oriundo de la Isla de Juan Fernández. Muy callado, moreno y menudo, de rendimiento un poco menos que mediocre, su mayor virtud era su origen, era interesante escuchar sus eventuales relatos de las vivencias de la isla o como se las arreglaba para viajar de vuelta durante las vacaciones pidiendo a barcos de la marina que lo lleven, durmiendo en literas de barco de guerra.

Un día cualquiera fue el aniversario del MAS. Por alguna razón inaudita decidieron conmemorarlo haciendo un atentado contra la universidad. Más inaudito aún, decidieron poner una serie de artefactos explosivos de poca potencia, en el baño del tercer piso. Extraña decisión, ya que esos baños eran en sí un verdadero atentado, al menos a la higiene, lejos los más repugnantes y toxico que he visto en mi vida, todo tan podrido que debe haber habido hasta fiebre amarilla y dengue. Nadie tiraba la cadena, los lavamanos orinados, un asco.

Pero en fin, así fue y el MAS puso las bombas allí. Varios alumnos que ingresaron se sorprendieron con esos extraños paquetes y comprendieron rápidamente que había que arrancar. El destino quiso que nuestro personaje El Náufrago tuviese ganas de orinar en ese preciso instante. Sin saber nada de la festividad trotskista, y dado su permanente estado de autismo, entró al baño como si nada. De inmediato vio los artefactos explosivos, se detuvo, evaluó sus opciones y acto seguido comenzó a operar con una lógica reñida con la cultura occidental, tomó uno a uno los explosivos con total tranquilidad, los deposito en el lavamanos, abrió la llave del agua fría y los comenzó a mojar. Quizás en su mentalidad de Langosta y según las usanzas de su isla, todo se podía resolver echándole abundante agua. Pasado un rato y sin tomar en cuenta que su vida corría peligro, el naufrago comprobó que su receta de la Pacha Mama no daba ningún resultado. Sin siquiera considerar la opción terrícola de salir rajado corriendo, pasó al plan B, agarró con delicadeza las bombas y con desprecio las fue tirando al escusado y tiró la cadena. Terminada su tarea, orgulloso –porque luego el mismo lo contó como hazaña, simplemente se marchó.

Se encontró con unos compañeros en el camino y les dijo que tuvieran cuidado que había tenido que tirar unas bombas por el Water. “Este huevón esta loco pensaron”. Pero de pronto un estruendo sacudió la universidad, las clases se paralizaron, y todos salieron a mirar. El baño y las cañerías se habían hecho bolsa, el olor a peste que antes casi sólo se reservaba para los sanitarios ahora se esparcía por todo el edificio.

* Extraído de http://pre-juicios.blogspot.com

4 Comments:

At 5:03 p. m., Blogger Johny Shats Sitton said...

Chuta Jorge te pasaste pa buena onda. Yo esperaba un link pelao sin comentario alguno y veo que hasta me sindicaste. Me siento más que agradecido. Y espero por devolverte la mano.

Saludos

Johny Shats

 
At 11:18 p. m., Blogger Marcylor said...

oye, esta flipado con tu historia...no es pa menos!

 
At 4:35 a. m., Blogger fabiola said...

yorch: gracias por no ser egoísta como yo y presentarnos textos como este, que no es tuyo pero igual de bueno....(saaaaaaaaaaaaaaa.........)

 
At 2:06 a. m., Anonymous Anónimo said...

Chucha tan locos eramos? jaja eres un desgraciado weon, primero porque el de mejor oratoria era un morenito que un año despues y encontra de todas las leyes de la logica llego a la federacion de estudiante y que la dirigio (por primera vez segun yo) con gran democracia interna, que lidero la famosa toma del 92 con exito y que se retiro con la conciencia mas que tranquila. Los troskos sonabamos a locos y marcianescos pero andabamos mas conectados que el resto de boluditos... de todas formas no logramos nada, ya vez yo que esperaba ser parte de algun circulo de preservacion de la memoria historia de la clase obrera con lo unico que me encontre es con esta mencion hilarante de nuestras alocuciones revolucionarias... en todo caso algo es algo

 

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